Jerusalén/Teherán – 12 de junio.- En una dramática escalada del conflicto en Medio Oriente, Israel lanzó la madrugada de hoy una andanada de misiles contra múltiples objetivos estratégicos en Irán, incluido el complejo nuclear de Natanz, el principal centro de enriquecimiento de uranio del país persa. La ofensiva, calificada por Tel Aviv como un «ataque preventivo», ha encendido las alarmas de una posible guerra a gran escala en la región.
El ataque fue confirmado por el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, quien en un mensaje televisado anunció que la operación —bautizada como “León Creciente”— busca “remover la amenaza existencial que representa el programa nuclear y balístico iraní”. “Golpeamos el corazón del programa nuclear de Irán. Esta operación continuará tantos días como sea necesario”, advirtió el mandatario.
De acuerdo con medios iraníes, explosiones se escucharon en Teherán y otras ciudades del interior del país, mientras que la defensa aérea fue activada a su máxima capacidad. El gobierno iraní aún no ha confirmado la magnitud de los daños, pero imágenes difundidas en redes sociales muestran columnas de humo elevándose desde las cercanías de Natanz.
El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, declaró a medios internacionales que se trata de una acción anticipada ante la inminencia de un supuesto ataque iraní. Al mismo tiempo, Israel decretó estado de emergencia nacional y cerró su espacio aéreo como medida de precaución ante represalias esperadas.
Estados Unidos se deslinda del ataque
En un intento por contener una crisis internacional, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, negó cualquier participación directa de Washington en el ataque:
«Israel tomó acción unilateral contra Irán. No estamos involucrados en los ataques; nuestra prioridad es proteger a las fuerzas estadounidenses en la región», declaró Rubio.
No obstante, advirtió que cualquier intento iraní de agredir intereses o personal estadounidense “tendrá consecuencias severas”.
Reacciones y consecuencias
El gobierno de Irán, aunque aún no ha emitido un comunicado oficial detallado, evacuó parte de su personal diplomático en Irak, Baréin y Kuwait ante el temor de una escalada militar. Se espera una respuesta armada en forma de misiles y drones contra territorio israelí en las próximas horas, según estimaciones del propio ministro Katz.
Analistas de seguridad advierten que este intercambio podría arrastrar a toda la región hacia un conflicto armado de gran escala, especialmente si Irán cumple su advertencia de atacar también objetivos estadounidenses en Medio Oriente.
Tensión creciente y diplomacia estancada
La ofensiva israelí ocurre tras meses de tensión por el incremento del enriquecimiento de uranio por parte de Irán, que ha sido denunciado por la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) como una violación grave de los acuerdos nucleares vigentes.
Las negociaciones diplomáticas entre Washington y Teherán, que se desarrollan en Omán para intentar alcanzar un nuevo pacto nuclear, se mantienen en pausa debido a las diferencias sobre el nivel de enriquecimiento permitido y las garantías de verificación.
Riesgo de guerra regional
Potencias como Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos han ofrecido su mediación para evitar una conflagración, pero la situación permanece extremadamente volátil. Las fuerzas israelíes se encuentran en alerta máxima, y fuentes cercanas al ejército aseguran que nuevos ataques podrían lanzarse “en cuestión de horas” si se percibe una amenaza inmediata.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con preocupación el rápido deterioro de la estabilidad en Medio Oriente, temiendo que el conflicto escale más allá del control diplomático.
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